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Uno de los
personajes que no acaba de encajar en ningún sitio
sirve, junto con algunos guiños conceptuales, para
establecer que, en definitiva, lo que importa es la
persona, que debe descubrir su universo interno, al
margen del entorno en que le haya tocado vivir. El
uruguayo Adolfo Aristaráin mantenía en su bella
película Un lugar en el mundo que cada persona tiene
una misión en un sitio concreto; Danza Mobile
vindica que ese lugar está en el interior de cada
ser humano y que hay que escuchar el tic-tac de
nuestro corazón para descubrirlo. Está dividido en
dos partes, incorporando movimiento y voz, danza y
teatro
ver
subweb de la obra
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